“Hay una sed de poesía”

Para algunos un género bastardo y menor, invendible, cursi e iniciático. Para otros, un espacio de placer y resistencia. En Córdoba habitan escritores, editores, lectores, libreros para los cuales la poesía no pasa desapercibida.

Por Pablo Sánchez. Estudiante FCC. Fotos Tania Persico

“Yo llegué a la poesía por el rock and roll en los 70’”, cuenta Alejandro Schmidt, quien a sus 62 años ha publicado 46 libros de poesía. El escritor mantiene distintos blogs: Palabra Argentina (solo de autores argentinos), Romanticismo y Verdad, Romanos 14:22.

Desde la edición y sus blogs, Schmidt se preocupa por la poesía que viene: “Tengo mucha esperanza en la poesía joven. Me interesa mucho más la poesía de los chicos de 20, 30 años que la de los viejos vinagres de mi generación”. Como un ciclo que debe cumplirse, “los poetas jóvenes deben matar a los viejos, y no quejarse cuando los maten a ellos”.

“Tengo mucha esperanza en la poesía joven”, dice Schmidt, poeta villamariense.

Por mucho tiempo, se dedicó a la edición independiente de plaquetas de poesía y después trabajó en la editorial cordobesa Radamanto. Hoy dirige la colección Agalma para la editorial Buena Vista. “La edición de poesía en Córdoba es excelente, porque el hecho que haya diez, doce editoriales de Córdoba me parece una buena señal. Considerado que hace 30 años se contaban con los dedos de una mano”, afirma Schmidt.

Tanto como la edición de poesía, Alejandro medita el rol del lector, “cada lector de poesía es un poeta. El escritor escribe la mitad, la otra mitad la hace el lector, que es quien crea una sensación de mundo”. Sabe que “los poetas se leen entre los poetas, pero hay bastantes excepciones”.

Una constante en la obra de Alejandro Schmidt es el romanticismo alemán y el carácter espiritual del arte. “La poesía es una tarea espiritual, los poetas son mediums de una fuerza que sostiene el universo”

Lectores en voz alta: Chacho Marzetti

Todas las noches de lunes a viernes desde las 23 a la una de la mañana un teatro mágico llega por el éter por radio Nacional Córdoba (Am 750) a los oídos de los amantes de la poesía. El acomodador de cada velada es Jorge “Chacho” Marzetti, conductor de “El vagabundo de las estrellas”. Durante la temporada 2017, el Chacho arranca la primera hora de su programa con la lectura de poemas y cierra la segunda hora con un cuento para dormir.

“Hay una sed, una necesidad de poesía en Córdoba”, afirma Marzetti que después de tantos años de leer en la radio lo ha verificado. También cree que la poesía toma diversas formas desde un baile de cuarteto a un programa de radio: “La poesía se tiene que cantar, decir, sonar, debe leerse en voz alta, revive al poema, como una planta que regás”. Sin embargo el Chacho se muestra preocupado por el rol de los medios de comunicación: “El único lugar donde no hay poesía es en la televisión y en la hoja de papel”. Agradecido de que “haya mucho poeta joven, mucha editorial”, el vagabundo disfruta de descubrir un poema o una poeta, algo que le es bastante cotidiano.

Poetas desde el patio

Julián Casto lee poesía en el patio del Centro Cultural España Córdoba

Los primeros jueves de cada mes en el patio del Centro Cultural España Córdoba (Entre ríos al 40) se hace el encuentro de poesía Poetas desde el patio. Con un vaso de vino en mano el espectador pasa por un desfile de músicos, performers y slams de poesía cordobesa. Un gran número de poetas jóvenes que empiezan a marcar su trayectoria comparten sus poemas a una convocatoria que crece. En su primera edición asistieron 150 personas, en el último se duplicó. Julián Castro, el organizador de la actividad, es muy optimista respecto al futuro: “el año que viene quiero hacer una antología con 80 escritores”. También hay espacio para los tótems de la poesía local que vienen hace mucho publicando sus poemas, como Maria Teresa Andruetto, Omar Hefling y Guillermo Bawden.

Julián Castro, poeta border, pateó el tablero del circuito de la poesía por necesidad y por placer. El año pasado publicó su primer libro de poesía Iyoguro Tomasolo de manera independiente, sin editorial. Gracias a un financiamiento colectivo que casi agota la primera edición antes de que esta sea publicada, pudo pagar la impresión de su libro sin poner plata de su bolsillo.

Desde Poetas en el patio pretende “buscar, una poesía que no pertenezca a los círculos selectos, una poesía de pueblo de barrio, que saque al poeta del lugar de la tarima, buscar un escenario democrático donde la palabra sea la reina de la noche y no la persona”, ya que según entiende “la cultura cordobesa se mantiene como se mantiene por el ego”. En su momento “la idea de poetas desde el patio lo pensé como una tertulia moderna, como sería hoy una tertulia de los años 20, con djs, poetas, circo, músicos”.

Con principios firmes Castro asegura: “escritores podemos ser cualquiera”, hay que cuidar la palabra, “la poesía debe volver a ocupar el lugar que le corresponde, que tuvo por última vez en los 70”. El poeta está abriendo el camino para los que no tienen nombre, para los que desconocen sectas, contraseñas de la poesía cordobesa.

Refugios de poesía

En los rincones de la calle peatonal Dean Funes los caminantes pasean entre locales comerciales. El rubro que prima son las librerías. Es típica la escena de padres e hijos buscando los manuales para el inicio de clases. De todas estas librerías, hay dos, Rubén libros y El espejo, que a fuerza de estilo y delicadeza destacan como templos donde buscar libros que escapan a reseñas y vidrieras.

Rubén Goldberg tiene 72 años de vida y 52 años de librero. Al entrar a la librería que lleva su nombre, se ve a la izquierda una mesa abundante en poesía de todos los siglos y autores, que van de lo clásico a lo inaccesible. Es precisamente lo raro, lo que parece imposible de encontrar lo que descansa en esa mesa. Por esta librería pasaron también poetas que detrás del mostrador recomendaban libros con la sensibilidad del que conoce en lo profundo de sí lo que hace para vivir. Este es el caso de Mariela Laudecina (El cielo es para los ángeles, Toma las decisiones con los pies, y otros).

A pocos pasos encontramos a un poeta-librero como Alexis Comamala (Cuaderno de Juan Amauta Vol. 1, El día más parecido, y otros) en librería El espejo. Si uno sube al primer piso encuentra una habitación dedicada a la poesía y en gran parte a la de origen cordobés. Estos casos no son los más frecuentes en las librerías donde, en general, destacan la exposición y venta de la no-ficción o la narrativa, siempre de autores tradicionales. Una estrategia que asegura su venta.

0.06

Como una nube cargada en el horizonte un informe de la Cámara argentina del libro durante 2016 el 0.06 % de los ejemplares producidos fue de poesía. Si bien en este informe solo se registran los libros con ISBN (Dejamos fuera las muchas producciones independientes fuera de este registro), es una cifra clave para entender el mercado de la poesía. De 62.6 millones de ejemplares producidos en Argentina registrados con ISBN solo 40300 son de poesía argentina (0.06%) y 29300 de poesía argentina contemporánea.